Set para la Sanación Emocional
Cuarzo · Cuarzo Rosa · Amatista
El Set para la Sanación Emocional está pensado para acompañarte en procesos de reparación interna, suavizar la autocrítica y recuperar una calma profunda. Su combinación —Cuarzo, Cuarzo Rosa y Amatista— crea un campo de apoyo amable: claridad para comprender lo que sientes, ternura para sostenerlo y serenidad para transformarlo. Es un set versátil tanto para momentos delicados (duelos, cambios, estrés) como para el cuidado cotidiano del corazón.
¿Por qué estas tres piedras?
Cuarzo (transparente) — Claridad y coherencia
El Cuarzo actúa como armonizador y amplificador de intención. Ordena la energía del espacio y ayuda a ver con claridad qué necesitas en cada etapa: descansar, pedir ayuda, poner límites o retomar hábitos. Es el hilo conductor del set; potencia las otras piedras y facilita que tu proceso sea coherente y sostenido.
Cuarzo Rosa — Ternura y reparación del corazón
Conocido como un bálsamo emocional, el Cuarzo Rosa invita a la autocompasión y a la dulzura en el diálogo interno. Ayuda a suavizar memorias dolorosas, abrirte a vínculos más amables y reconectar con el merecimiento. Es ideal cuando la autoexigencia aprieta o cuando quieres volver a sentir cercanía contigo y con los demás sin endurecerte.
Amatista — Calma mental y descanso del sistema nervioso
La Amatista aporta serenidad y orden interior. Disminuye la rumiación, aclara prioridades y favorece un descanso más reparador. Es especialmente útil cuando la emoción intensa se mezcla con pensamientos en bucle; su vibración facilita tomar distancia y responder con claridad tranquila en lugar de reaccionar.
Cómo actúan juntas
Cuarzo establece el marco: intención clara y energía ordenada.
Cuarzo Rosa suaviza el corazón y fomenta la autoaceptación.
Amatista baja el ruido mental y estabiliza el sistema nervioso.
En sinergia, generan un circuito de comprensión → consuelo → calma, para que la emoción pueda moverse y transformarse sin forzar nada. Con el uso regular, muchas personas sienten más presencia, menos dureza consigo mismas y una mayor facilidad para poner límites sanos.
Ritual de cuidado emocional (10–12 minutos)
Prepara el espacio: si te apetece, enciende una vela suave o pon música tranquila. Coloca las piedras frente a ti.
Intención breve: toma el Cuarzo entre las manos y di en voz baja: “Me acompañó con claridad y amabilidad.”
Corazón en calma: coloca el Cuarzo Rosa sobre el centro del pecho 2–3 minutos. Respira en ritmo 4–6 (inhala 4, exhala 6) y deja que los hombros caigan. Si surge una frase de apoyo, anótala.
Serenidad y perspectiva: sostén la Amatista 2–3 minutos. Observa el pensamiento como nubes que pasan; no necesitas atraparlas.
Cierre con coherencia: vuelve al Cuarzo y elige una acción pequeña para hoy (p. ej., caminar 10 minutos, llamar a alguien, escribir dos párrafos). Escríbela. Agradece y guarda las piedras juntas.
Ideas de uso diario
Al despertar: Cuarzo Rosa 1 minuto sobre el corazón para empezar con amabilidad.
Durante el día: Amatista cerca del escritorio para recordar “una cosa a la vez”.
Antes de dormir: Cuarzo en la mesita para armonizar el espacio y asentar la intención de descanso.
¿Para quién es ideal?
Quien atraviesa duelos, transiciones o estrés y busca sostén suave.
Personas con tendencia a la autocrítica que quieren cultivar una voz interna más amable.
Quien desee mejorar sus relaciones desde la claridad y el respeto, empezando por sí mismo/a.
Cuidado y mantenimiento
Limpia las piedras periódicamente con humo de incienso o dejándolas junto a una ventana con luz indirecta. Para recargarlas, colócalas sobre una drusa de Cuarzo o una placa de selenita, o realiza tres respiraciones profundas sosteniéndolas a la altura del pecho. Evita sol directo prolongado sobre la Amatista para preservar su color.
Este set no sustituye el acompañamiento terapéutico cuando hace falta, pero sí ofrece un marco energético amable para recordar lo esencial: sanar no es exigirse perfección, es tratarse con claridad, ternura y calma mientras avanzas a tu propio ritmo. Con práctica, estas piedras se convierten en tu pequeño ritual de regreso al centro: un lugar más ligero, presente y en paz.
Trabajamos con piedras naturales y cada una tiene su carácter. Por ello, pueden darse pequeñas variaciones en color, brillo, vetas, inclusiones, forma o tamaño respecto a las imágenes. Estas particularidades no son defectos: son parte de su belleza única. El tamaño aproximado de las piedras es entre 1,5 y 3 cm.























