85,00 €
1 disponibles
Cada escultura de esta colección es irrepetible: elaborada a mano en España con madera de deriva del río y del mar, y acompañada de cristales elegidos de forma intuitiva. Cada pieza cuenta su propia historia de equilibrio y transformación, uniendo la fuerza sólida de la Tierra con el fluir del Agua.
La madera, suavizada por el tiempo y el movimiento, se encuentra con la energía luminosa de la piedra, dando vida a obras que transmiten serenidad, armonía y la poderosa calma de la naturaleza.
Madera de río de Salamanca & cristales para claridad, amor y renacimiento suave
Esta escultura nace de dos movimientos muy antiguos:
el del agua que pule la madera y el de las personas que, desde siempre, levantan pequeños altares para conectar con algo más grande que ellas.
La madera que sostiene este conjunto fue encontrada en un río de la provincia de Salamanca, una tierra marcada por siglos de historia y por la huella de los antiguos castros vetones: asentamientos fortificados y recintos rituales que combinaban piedra, paisaje y símbolos de protección.
Igual que aquellas comunidades creaban espacios sagrados al aire libre, esta pieza quiere ser un pequeño círculo sagrado doméstico, un lugar donde tus piedras no solo “esperen” a ser usadas, sino que formen parte de tu espacio como un objeto con presencia y significado.
La madera de deriva ha sido suavizada por el tiempo, la corriente y las estaciones. Cada curva y cada marca hablan del viaje del tronco río abajo, del roce con la piedra, la arena y el barro. No hay dos piezas iguales:
las formas, nudos y texturas se respetan tal como la naturaleza las dejó, y solo se interviene lo justo para poder integrar los cristales y proteger la superficie.
Esta escultura es, en cierto modo, un pequeño fragmento de paisaje de Salamanca llevado a tu altar: une la memoria del río con la presencia tranquila de la madera ya reposada.
Esta pieza combina tres cristales que, juntos, forman un triángulo de energía muy armónica: cuarzo cristal, cuarzo rosa y piedra luna melocotón.
El cuarzo cristal es un clásico en cualquier altar.
Simboliza la claridad mental, el enfoque y la amplificación de la intención.
Se suele utilizar para:
En esta escultura, el cuarzo actúa como un punto de luz: es la chispa que centra lo que quieres trabajar.
El cuarzo rosa está muy ligado al amor propio, la ternura y las relaciones afectivas sanas.
Se asocia con:
Dentro de esta pieza, el cuarzo rosa aporta un tono de cuidado emocional: nos recuerda que la claridad sin amor puede volverse fría, y que el auténtico cambio empieza desde la amabilidad con una misma.
La piedra luna melocotón añade la nota de renacimiento suave, de ciclo que se renueva sin brusquedad. Se asocia con:
Su tono cálido y lunar a la vez genera una sensación de abrigo desde dentro, como una luz pequeña pero constante que te acompaña cuando algo está cambiando en tu vida.
Juntos, estos tres cristales crean un campo muy específico:
Sobre la madera de río, trabajada por el tiempo, el conjunto se convierte en un símbolo muy potente de transformación amorosa:
“Veo con claridad lo que necesito, me trato con amor y me doy permiso para renacer a mi ritmo.”
La idea de esta escultura surgió al crear las colecciones por intención y preguntarnos:
¿Cómo acompañar las piedras cuando no se están usando activamente?
En lugar de que los cristales queden guardados en una caja, esta pieza está diseñada como un altar listo para vivir en tu casa:
La escultura está pensada para ser un objeto con presencia propia, algo más que “un conjunto de piedras bonitos”: un pedazo de paisaje, historia y energía colocado en medio de tu vida cotidiana.
Como en el resto de creaciones de El Gato Metafísico, cada elemento se ha elegido desde la intención de crear un pequeño espacio de serenidad, armonía y calma profunda, donde puedas volver a ti siempre que lo necesites.
Recibe novedades, rituales y ofertas puntuales.
Nada de spam, solo magia práctica.
© 2025 El Gato Metafísico. Todos los derechos reservados.