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El Set para la Protección y el Crecimiento Espiritual combina Labradorita, Jade y Aventurina para filtrar energías densas, estabilizar el corazón y cultivar una práctica serena. Protege tu sensibilidad, aporta discernimiento y te ayuda a integrar lo espiritual en lo cotidiano.
Labradorita · Jade · Aventurina
Crecer espiritualmente no es solo “abrirse” a lo sutil; también requiere protección, enraizamiento y una práctica constante que te mantenga centrado/a. El Set para la Protección y el Crecimiento Espiritual combina Labradorita, Jade y Aventurina para crear un campo de trabajo seguro y equilibrado: filtra interferencias, estabiliza la energía del corazón y aporta calma práctica para integrar tu camino interior en la vida cotidiana.
Labradorita — Escudo luminoso y visión interior
Con su iridiscencia característica, la labradorita se reconoce como una piedra de protección psicoenergética. Ayuda a filtrar el ruido (propio y ajeno), reducir la permeabilidad a ambientes densos y sostener la intuición sin saturación. Invita a explorar lo profundo con una luz suave, favoreciendo sueños significativos, meditación y prácticas de visualización. Es ideal cuando comienzas a abrir sensibilidad y necesitas un marco claro para no dispersarte.
Jade — Estabilidad del corazón y sabiduría serena
El jade aporta armonía emocional y un pulso constante: templa impulsos, suaviza la reactividad y ayuda a elegir desde la coherencia interna. En el trabajo espiritual, funciona como una brújula del corazón; recuerda que protegerse también es poner límites amables y cultivar relaciones nutritivas. Su cualidad equilibrante facilita sostener hábitos (respiración, journaling, oración) desde la constancia y la moderación.
Aventurina — Calma, confianza y apertura a lo nuevo
La aventurina suma una vibración de optimismo tranquilo que favorece el aprendizaje y la integración. Reduce la ansiedad ante cambios, alivia la autocrítica y te anima a dar pasos pequeños y continuos. Es la base fresca que convierte las intuiciones en prácticas concretas: lecturas, rituales sencillos, caminatas conscientes, estudio.
Labradorita crea un campo protector y enfoca la percepción.
Jade estabiliza el corazón para discernir con paz y poner límites sanos.
Aventurina aporta calma y confianza para integrar lo aprendido día a día.
En sinergia, generan un circuito de protección → discernimiento → integración. No se trata de “cerrarte” sino de abrirte con criterio, sosteniendo tu centro para que el crecimiento sea amable, gradual y sostenible.
Preparación: busca un lugar tranquilo. Si deseas, enciende una vela. Coloca las piedras en triángulo frente a ti (arriba labradorita; base izquierda jade; base derecha aventurina).
Apertura (1 min): siéntate con la espalda cómoda y respira tres veces profundo. Formula una intención simple: “Me abro a la claridad y me sostengo en mi centro.”
Respiración 4–4–6 (3–4 min):
Con labradorita en la mano, imagina un halo luminoso que delimita tu espacio personal.
Cada exhalación refuerza el contorno; cada inhalación trae luz al interior.
Corazón estable (2–3 min): cambia a jade sobre el centro del pecho. Observa el ritmo del corazón emocional. Permite que se asiente una frase de guía (p. ej., “Lo que es para mí, llega en su tiempo.”).
Integración amable (2–3 min): toma aventurina y elige una acción pequeña para hoy (cinco páginas de estudio espiritual, diez minutos de meditación, un paseo en silencio). Escríbela si puedes.
Cierre (1 min): agradece el momento. Coloca labradorita sobre la puerta energética (frente a ti), jade a la izquierda y aventurina a la derecha, o llévalas contigo según tu día.
Antes de espacios intensos (reuniones, transporte, multitudes): sujeta labradorita 30–60 s y visualiza tu halo estable.
En conversaciones sensibles: lleva jade en el bolsillo para responder desde la calma y no desde el impulso.
Para sostener hábitos espirituales: deja aventurina junto al cuaderno o altar; cada vez que la mires, vuelve a tu práctica breve.
Personas que inician o profundizan en meditación, Reiki, tarot, sueños lúcidos u otras prácticas y buscan un marco protector.
Quien se siente sensible a entornos cargados y necesita filtrar sin cerrarse.
Quien desea crecer en discernimiento emocional, poner límites claros y traducir la intuición en hábitos cotidianos.
Limpia la labradorita con humo de incienso o sonido (campana, palmadas suaves); evita sol directo prolongado. Jade y aventurina agradecen enjuague rápido bajo agua (secado inmediato) o luz indirecta. Para recarga, colócalas sobre una drusa de cuarzo o una placa de selenita, o realiza tres respiraciones profundas sosteniéndolas mientras repites tu intención.
Este set no sustituye procesos terapéuticos ni decisiones prácticas; los acompaña. Usado con regularidad, Labradorita, Jade y Aventurina se convierten en una rutina sencilla de higiene energética: te ayudan a estar presente, proteger tu sensibilidad y crecer con serenidad, llevando la espiritualidad del altar a la vida diaria con respeto, claridad y confianza.
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